En los últimos meses poco se ha sabido de Rosario Robles. Fue como si por orden de Los Pinos para no afectar la campaña de Meade, se hubiera determinado que había que quitarla de los reflectores porque su trayectoria ha sido muy cuestionado y eso podía restarle votos al PRI. Aquella Rosario que aparecía diariamente en los medios, mostrándose siempre activa, se pasó a una secretaria ausente.

Todo apunta que sucedió después de que en febrero la Auditoría Superior de la Federación divulgó múltiples cuestionamientos a sus gestiones al frente de la Sedesol y de la Sedatu. Dichos cuestionamientos los rechazó públicamente y estaban desviando la atención y complicando la narrativa del candidato Meade, quien quería posicionarse como “lo nuevo del PRI”.

Además restaban fuerza a las acusaciones contra el candidato del Frente, Ricardo Anaya, quien aprovechó para señalar que mientras a él se le venía el Estado mexicano encima por unas bodegas de 54 millones de pesos, a Rosario no le hacían nada cuando sus desvíos alcanzaban los miles de millones. Esos días parecen haber acabado, pues se ha puesto nuevamente bajo el reflector a Rosario Robles. Y tiene que ver con los conflictos internos en la Auditoria Superior de la Federación.

La directora general de la ASF, Muna Dora es una pieza fundamental en dichas investigaciones que involucran a la secretaria Robles, denunció que la despidieron sin motivos y en sus reclamos dejo a saber entrelineas que la echaron como consecuencia de lo que ella había descubierto y seguía escarbando sobre la gestión de Rosario Robles y de Emilio Zebadúa, actual oficial mayor de SEDATU. Ella fue una de las más importantes investigadoras del caso conocido: La Estafa Maestra. A menos de un mes de las elecciones, nuevamente Rosario Robles de encuentra en medio de una polémica y frente a los reflectores.

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