Por Carlos Cajero

No hay que olvidar que una de las agrupaciones más emblemáticas del rock nacional es Caifanes, la gente no lo olvida, sus fans se encargan de que su música siga viva, ellos son los que mantienen la esperanza de que algún día saquen un nuevo disco. Quienes se han olvidado de la trascendencia de la agrupación son sus propios integrantes. Después del reencuentro ocurrido en el Vive Latino de 2011, parecía que se habían olvidado los problemas que los llevaron a separarse en los noventa y no fue así, de hecho, la historia se repitió saliendo a relucir nuevamente los egos de cada músico.

La esperanza de un nuevo disco con la alineación completa se desvaneció con la salida de Marcovich -sí, otra vez – pero eso no impidió que siguieran tocando y presentándose en distintos foros nacionales e internacionales, pero nunca se habló de una producción, de temas nuevos, cada vez que a alguno le preguntaban sobre dicho asunto, contestaban con evasivas o simplemente decían que tal vez ocurriría algún día.

La espera terminó y en marzo del año pasado lanzaron el tema “Heridos”, que -desde mi punto de vista- fue una gran decepción. No sonaba a Caifanes, sonaba a Jaguares pero sin el Vampiro, es decir la guitarra brilló por su ausencia, una melodía totalmente carente de rock y fuerza, la guitarra se escuchaba débil, no aportaba nada a una canción sin alma y con una fórmula rítmica ya desgastada.

Hace unos días, se anunciaron unos autoconciertos del grupo en CDMX, pero lo que llamó la atención fue que Sabo Romo, bajista de la banda, no estaba anunciado para tocar esas fechas. Los ojos de los medios y los fans de inmediato voltearon a ver s Sabo para ver qué decía al respecto ya que es uno de los pilares de la banda y del sonido Caifán, sin él, el concepto se va desmoronando poco a poco; queda Alfonso, baterista y Diego, teclados, pero hace falta ese soporte que le da Sabo, cierto que nadie es indispensable, pero es un hecho que no suenan igual.

Se empezó a crear mucha polémica del por qué el músico no estaría en estas presentaciones y sobre todo, saber si ya estaba fuera del grupo. En una entrevista que le concedió a Chava Rock, Sabo explica que: “vi que yo no estaba en el aviso -de los conciertos-, y dije qué onda… es una situación meramente administrativa… el día de hoy no hay motivos de pelea pero sí me parece que hay que tener acuerdos y ser respetuosos con una serie de cosas que son las que van a dictar si seguimos juntos o no; si a mí me presentan un contrato con el que no esté satisfecho, por supuesto que tengo todo el derecho de rebatirlo… yo necesito estar tranquilo y un acuerdo correcto”, enfatizó en la entrevista.

Es una pena que en los últimos años se haya hablado más de la banda por sus problemas internos que por una buena o mala producción discográfica.

Cuando Sabo estuvo en Jaguares también se salió por “desacuerdos” con la mánager de la banda y que -según fuentes- el bajista pedía muchas cosas para seguir con el grupo y Marusa no estuvo dispuesta a tolerar.

El futuro de la banda es incierto y más porque el rock en el país ya está casi sepultado y sería un buen revulsivo para el género que un grupo como Caifanes regresara con bombo y platillo pero eso se ve cada vez más lejos, sin la potente guitarra de Marcovich y sin el bajo de Sabo, Caifanes es solo una banda más.

Estimados amigos nos leemos la próxima semana.

Saludos y mucho rock

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