¿Qué es la locura? Parte 3: ¿Estamos todos locos?

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Por Alberto Isaac Mendoza Torres
Psicoanalista

Mientras intento trazar el camino que nos permita llegar a tener un panorama distinto, otro, sobre lo que la locura ha significado para la humanidad, y el papel que hoy guarda en el mundo, me encontré con reportaje sobre cómo las neuronas migran y establecen conexiones entre sí. En la entrevista que le hicieron a la investigadora Eloisa Herrera González de Molina, del Instituto de Neurociencias de Alicante, se mostraba sorprendida y soltó la siguiente frase: ¡El cerebro es una máquina alucinante! Con todo lo que ocurre dentro, lo raro es que seamos ‘normales’.
Entonces recordé a Borges. Jorge Luis Borges, ya se los había platicado, tenía una fascinación por los sueños. Y en particular por las pesadillas. Él tenía algunas recurrentes que incluso le sirvieron para hacer algunos sonetos. En el sueño dice Borges “todo lo hacemos de modo inconsciente y todo tiene una vividez que no suele tener en la realidad. Hay personas que tienen sueños débiles, inseguros (al menos, así me lo dicen). Mis sueños son muy vividos.” Y justamente por este carácter de vivencia, de claridad, de una realidad amplificada, se preguntaba Borges cómo es que después de soñar despertábamos y manteníamos la cordura.

En el siglo XIX se publicó una novela corta muy interesante. Se llama “El alienista” de Joaquín Machado de Assis. Esta obra calificada como sátira, se centra en la historia del doctor Simón Bacamarte, el más grande de los médicos del Brasil, de Portugal y de las Españas, quien rechazó las propuestas de ser médico de la Corte, que era a lo que todos aspiraban o catedrático universitario, otro de los puestos de gran poder, por aquellos días. Lo que él médico hace es regresar a su pueblo natal, la villa de Itaguaí y dedicarse al estudio y la experimentación científica. Su especialidad era la psiquiatría. La salud del alma decía el doctor de la novela, es la ocupación más digna del médico. Por eso con el fin de estudiar y remediar los males de la locura, construye un manicomio, la Casa Verde, en la más bella calle de esta villa, en donde los locos furiosos eran encerrados en un cuarto de sus casas, hasta que la muerte se apiadara de ellos, mientras que los mansos podían deambular por las calles.

La Casa Verde recibe el apoyo de la población y del ayuntamiento. Poco a poco se va poblando de los locos. Es el Doctor Simón Bacamarte, quien, obsesionado con entender la enfermedad mental, intenta poner límites entre lo normal y lo anormal. Y va haciendo categorías de gente sana y gente loca. Basado en una cierta moral y en sus expresiones. Llega un momento en que incluso mete en reclusión hasta la propia esposa.

Esta obra resulta interesante, porque a la par de su publicación, en Europa existe toda una revolución de los estudios sobre enfermedades nerviosas, encabezada por el médico francés Jean-Martín Charcot, a cuyas presentaciones de casos asistiría Sigmund Freud. Se inserta además en la época de la humanidad en donde el discurso religioso va cediendo su lugar al discurso científico

Bueno, al final de la novela, Bacamarte, después de recluir a todo el pueblo, no le queda más que aceptar que el loco es él. “Simón Bacamarte encontró en sí mismo las características del perfecto desequilibrio mental y moral; le pareció que poseía la sagacidad, la paciencia, la perseverancia, la tolerancia, la veracidad, el vigor moral, la lealtad, todas las cualidades, en suma, que pueden constituir a un mentecato. Dudó en seguida, es cierto, y llegó incluso a la conclusión de que era una ilusión.”

Darian Leader es un célebre psicoanalista, que estudia el arte y el psicoanálisis, escribió un libro que se llama “¿Qué es la locura?”. En él confronta la teoría psicoanalítica con la clínica, usando varios casos clínicos. Siguiendo la enseñanza de Lacan, de que un psicoanalista debería estar a la escucha del significante que falta. Leader relata el caso de una paciente con estructura psicótica, que no estaba en la psicosis, pero que después de seis años en análisis, surgió ese significante que falta y que podría ser el causante de un brote.

¿Entonces como diría Lacan, estamos todos locos? Hasta que no demostramos lo contrario.

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