Por Israel Navarro

Mal acaba de pasar la elección intermedia en México cuando el llamado “círculo rojo” ya está pensando en la elección presidencial que será en el 2024. Como ver la final del mundial de Rusia y ya estar pensando en el de Qatar. Pero así de adictiva es la política para algunos. Por eso aquí les va una lectura rápida para entender mejor este torneo de tres años.

Primero, el tablero ya cambió. Antes el juego se trataba de vencer al sistema tradicional encarnado en el PRIAN y todos sus defectos. Ahora oficialismo de la 4T tendrá que vender la idea de que el país cambió efectivamente. Esta es una tarea mayúscula, pues si bien es cierto que AMLO sigue reteniendo el concepto de cambio en el discurso, la realidad es que sus logros tangibles son magros. Por eso sigue hablando del pasado en lugar del presente. La mejor apuesta para quienes sean los candidatos de oposición es hablar del futuro post-López Obrador.

Segundo, los equipos. MORENA nació como un movimiento para llevar a AMLO a la presidencia en el 2018. Pero al día de hoy no se han logrado consolidar como un partido político en sentido estricto. Sí, están en la boleta y son una fuerza política, pero carecen de ideología, organización y disciplina. Darle forma al partido y su estructura será el gran reto de aquí al 2024. Para la oposición, será minimizar su imagen negativa a través de una plataforma afín a los intereses ciudadanos más allá del juego entre políticos. Además, se avizora el mismo escenario de polarización. MORENA, PT y Verde contra la alianza Sí por México. Movimiento Ciudadano, como “la aventurera”, venderá su amor caro al mejor postor. Y se antoja poco probable que haya partidos morralla en la boleta, pero sí podría haber algún independiente.

De los jugadores, ¿qué les digo? La caballada está flaca. MORENA se jacta de tener suficientes delanteros, pero ojo, aquí no importa la cantidad sino la calidad, y la mala noticia para ellos es que ni Claudia, ni Marcelo, ni Juan Ramón, ni Esteban son Andrés Manuel. Quien sea el gallo morenista tendrá que construir su personaje propio, lo cual se antoja difícil a la sombra de su jefe actual.

En el PAN, Ricardo Anaya ya levantó la mano y ya está haciendo campaña que le ha valido más de 1,000 memes, pero le ha puesto en el radar de los electores. Y no descarten al gobernador saliente de Querétaro, Pancho Domínguez. En el PRI también suenan un par de nombres como Osorio Chong y el actual dirigente nacional, Alejandro Moreno. En MC, Enrique Alfaro, seguramente levantará la mano; además de todos los suspirantes que se acumulen en la semana.

Cuando se trata de elecciones, es imposible tener una bola de cristal, pero cuando el ambiente ya se empieza a calentar a tres años de la madre de todas las encuestas, es augurio de que la final va a estar buena.

Israel Navarro es Estratega Político del Instituto de Artes y Oficios en Comunicación Estratégica.

Twitter @navarroisrael

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