Listos o no, ya llegaron

Por Clara Villarreal

Hay una princesa encerrada en lo alto de una torre y se encuentra en un grave peligro pero para su buena suerte, llegó un galante príncipe montado en un caballo blanco. Él la rescata, se casan y viven felices para siempre en un hermoso castillo. La mayoría de los cuentos de hadas tienen una trama similar, la mujer tiene un apuro y es rescatada. Después de eso, todo es felicidad. A partir de esas ideas surgió nuestra concepción del amor: el amor cortés. Se trata de un amor donde hay un galanteo y una conquista por parte del varón y el juego de te acepto/te rechazo, soy accesible/ soy inaccesible recae en la mujer. Con el paso de los años la fórmula ha ido evolucionando pero los elementos son los mismos: el hombre toma la iniciativa, la mujer es pasiva. El hombre con- quista, la mujer aguarda a ser conquistada. El hombre siempre sabe qué hacer, la mujer sigue los pasos de su pareja. Funcionó un tiempo (al menos para algunas parejas), pero para las nuevas generaciones es una ecuación que ya no está vigente.

Por mi trabajo tengo la fortuna de conversar con muchas personas de edades, estratos, nacionalidades e ideas muy distintas. Recientemente he acumulado conversaciones con mujeres jóvenes y me doy cuenta que el discurso sobre el cual se van a construir las relaciones de pareja actuales ahora es muy distinto.

Las jóvenes están congelando óvulos desde de los 20, 22 o 23 años, pues saben que es la etapa en la que su cuerpo está en el mejor momento para ser madre, sin embargo, es una decisión que desean postergar en aras de perseguir una carrera profesional. Me encanta la idea de “postergar” pues antes se hablaba de un rechazo a la maternidad, o una contradicción entre el quehacer familiar y el laboral. Pues bien, estas chicas nacidas en los primeros años de la década del 2000 lo tienen muy claro: tan importante es la maternidad, como forjarse una carrera. Y la apuesta, va primero por la carrera.
Lejos ha quedado al estampa de la princesa que espera pacientemente a que la rescaten con su primer beso de amor.

La nueva casta de mujeres se esfuerza por tener los mejores estudios, las mejores posibilidades y los emprendimientos innovadores. Estas mujeres saben ganarse su dinero y le tiran a lo grande. Me parece increíble que las generaciones más recientes de mujeres tengan la ambición de poner- se metas grandes y trabajar en ellas hasta lograrlas.
El tema ahora es la nueva generación de varones. Los hombres nacidos del 2000 en adelante tendrán que estar a la altura de una mujer que tiene la ilusión del amor, pero que este ya no es el centro de su existencia. Considero que va a requerir un poco de ajuste de las dos partes y quizá una nueva conformación de roles pero al final, estoy segura que tanto hombres como mujeres saldremos ganando.

Twitter: @claravillarreal
contacto@claravillarreal.com

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