El respeto al régimen dictatorial ajeno, es la paz

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Venezuela: Saliendo de la sartén…

Por David Aguilar Glez

El respeto al régimen dictatorial ajeno, es la paz

Ayer mi AMLO peshiosho aguantó vara con las presiones yanquis, igualito que don Adolfo López Mateos hace medio siglo, cuando en plena guerra fría, se opuso a votar por la expulsión de Cuba de la OEA y mantuvo relaciones diplomáticas con Fidel Castro; En ese entonces, siguiendo los dictados de Washington, la OEA concluyó que, a chillar a su tierra con Cuba, y expulsó a la isla, presionando a todos los países miembros a que le dijeran a Cuba ¡Córtalas! Sólo México votó en contra: López Mateos se puso sus blanquillos e invocó la política exterior de México: no intervención internacional y libre autodeterminación de los pueblos.

A 58 años de distancia, el imperialista Estados Unidos declaró ayer elemento gacho al dictador Nicolás Maduro, reconociendo como único presidente a Juan Guaidó, con el pronto y servil apoyo de todo el continente, excepto Cuba, Bolivia, Nicaragua y México (ya saben: los burros desmadrosos de hasta atrás en el salón).

En una coreografía sospechosamente sincronizada para que coincidiera con otro 23 de enero, pero del 58, fecha importante para el pueblo venezolano, en la que un golpe de estado puso fin a la dictadura del general Marcos Pérez, el joven ingeniero Juan Guaidó se autoproclama ‘presidente encargado de las funciones ejecutivas hasta tanto se realicen elecciones democráticas y transparentes’ (lo que sea que esto signifique), y EN CHINGA, en un lapso de no más de una hora, aparecen reconocimientos oficiales y hasta felicitaciones de al menos doce países, curiosamente todos muy ligados comercialmente a Estados Unidos. #BaiaBaia… Lo que son las coincidencias, ¿no?

Y, ¿de dónde salió este mentado Guaidó?
Pues resulta que tiene menos de ocho años en ‘la vida pública’ (eufemismo mamila usado para decir que ya te pegan en los periódicos): diputado suplente por el partido opositor Voluntad Popular en 2010, luego diputado titular en 2015, y jefe del parlamento unicameral en este 2019 (lo que aquí sería presidente de la cámara de diputados, pero con más fuerza pues por ser unicameral, no hay senadores), esto último en un movimiento sin ningún mérito político: por acuerdo le tocaba a su partido tal jefatura, y todos los otros posibles aspirantes estaban en prisión, el asilo, el destierro o indiciados judicialmente y por lo tanto eran inelegibles. Le pegó el balón en el botín, y rebotó a la portería pues, pa pronto.

Comenzó a hacer ruido tan solo una semana después, con su breve detención por parte de un grupo de agentes que, según el gobierno, actuaron de manera unilateral. El momentáneo arresto parecía vinculado al confuso discurso que había dado el día anterior, en el cual muchos entendieron que se estaba autoproclamando presidente.

No lo hizo entonces, pero no dejó lugar a dudas este martes.

Entonces, ¿Quién manda hoy en Venezuela?

Pues en la práctica, Venezuela tiene a partir de este miércoles un rarísimo poder bicéfalo que se fue construyendo en los últimos años, que se desconocen mutuamente (si tienes más de cuarenta, haz de cuentas: tu matrimonio). Pero, como diría Jack el Destripador: vamos por partes.

¡En esta esquinaaaa! El joven Guaidó preside y aparentemente controla la Asamblea Nacional Legislativa, el Tribunal Supremo en el exilio (que, honestamente, eso y nada es lo mismo) constituido por los jueces desplazados por Maduro, los partidos políticos de la oposición reunidos en la Mesa de Unidad Democrática, así como enormes sectores del pueblo venezolano, movilizados, en las calles y dispuestos hasta onde tope, como diría mi cuate el chaka. Finalmente, pero no menos importante, tiene el apoyo de casi todas las “democracias libres” del hemisferio (entiéndase, los lambiscones del Tío Sam).

¡En esta otraaaa! Maduro cuenta con el respaldo del Tribunal Supremo (que cooptó y coartó desplazando jueces y colocando magistrados leales al Chavismo, hasta que declararon en desacato a la Asamblea Nacional, de la Asamblea Constituyente (sacada de la nada y ahora funcionando como un parlamento paralelo, convocado por don Nicolás al ver que le fue de la chingada con la asamblea nacional) y, sobre todo, de las jerarquías de las fuerzas armadas y policiales, donde también ha realizado purgas para desplazar a los disidentes. Finalmente, y tampoco nadita desdeñable, Maduro aún cuenta con los respaldos de potencias como Rusia y China, y de regímenes autocráticos como el turco y el iraní.

En resumen, hoy no manda plenamente ninguno de los dos; y a la vista de los enroques y movimientos ‘espontáneos’ y ‘coincidentales’, quien está operando con más poder que cualquier venezolano, es… adivinaron: Estados Unidos.

Y a todo esto, ¿Qué dice mr. Trump? (porque SIEMPRE tiene algo fuera de lugar que decir)

Ayer mismo, el auto percibido sheriff del mundo y único presidente color naranja dijo: “No estamos considerando nada (sobre Venezuela)”, pero todas las opciones están en la mesa” dijo en una muy poco velada amenaza el siempre pendenciero Donald Trump, que no se aguanta las cosquillas en el dedo del gatillo; para él y sus socios, ambas opciones son negocio redondo: si Maduro acata lo de ‘flojito y cooperando: pase a desalojar joven’, Estados unidos toma por fin el control del país con las mayores reservas de petróleo crudo en el planeta (300 billones de barriles, ahí, pinchemente), y si se pone duro y se emberrincha, justifica en el corto plazo una intervención armada “para restablecer la democracia”: una de esas múltiples mini guerras en las que son expertos, y que le resultan tan buen negocio a la economía norteamericana. Como dirían ellos: un Win-Win Deal.

¿Entonces?

Nicolás Maduro es un dictador autócrata, el típico militarote de república bananera, una copia barata de otro que a su vez intentó ser una copia de Bolívar; un impresentable que ha llevado a un país inmensamente rico en todo, a ser un país abismalmente pobre, con una espiral inflacionaria que se acerca a 2’000’000%; con más de 2.3 millones de desplazados por la hambruna (y nosotros nos espantamos con 7 mil migrantes!), con varios centenares de dirigentes opositores encarcelados, con un régimen militaroide y cada vez con menos libertades; pero ello no autoriza a los intereses asociados al gobierno de Estados Unidos, golpista, intervencionista, imperialista, a manipular mediática y coercitivamente a la opinión pública y a las fuerzas armadas venezolanas a darle un golpe de Estado. Eso es, exclusivamente, una decisión de los venezolanos.

El respeto al derecho ajeno, es la paz. ¡Fuerza panas!

Y en esas están.

Chavistas: David_aguilar@live.com
Inocentes: @DavidAguilarGle

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