Por Israel Navarro

Nancy Pelosi, Presidenta de la Cámara de Diputados de Estados Unidos, cimbró el terreno político al anunciar la intención de hacerle un juicio político a Donald Trump. “Impeachment” como le dicen por allá. ¿El motivo? Pues resulta que un funcionario de la Casa Blanca ventiló desde el anonimato, que Trump estaba presionando al presidente de Ucrania para golpear políticamente a Joe Biden, quien es precandidato a la presidencia de Estados Unidos.

Supuestamente, Trump estaba condicionando ayuda económica a Ucrania, a cambio de información sobre los negocios del hijo de Biden en dicho país, lo que ha abierto una caja de Pandora.

Sin embargo, el proceso de impeachment es largo y complejo. Comienza con la petición de investigación a través de un comité, que en este caso está integrado por una mayoría de diputados Demócratas, y dictaminará si hay bases para que proceda el juicio político.

De ser así, se elaboran los cargos específicos contra el presidente y pasa al pleno de la Cámara de Diputados para votación. Hasta aquí hay altas probabilidades de que el juicio político avance porque la mayoría de los diputados son Demócratas. Sin embargo, una vez aprobado, el juicio va al Senado y ahí es donde podría desecharse el proceso porque la mayoría es Republicana.

En síntesis, la política partidista le favorece a Donald Trump, pero pareciera que la estrategia Demócrata es apostar a la ruta del desgaste del presidente, y aun más, a forzar a los Republicanos a retirarle su apoyo.

Trump claramente está tratando de llevar el debate a lo electoral, diciendo que es inocente y que los Demócratas están tratando de juzgarlo porque no pueden vencerlo en las urnas, con lo cual busca mantener la cohesión de su partido. Que no se le rompa la cortina de la presa.

En los próximos días el Congreso entrará en un receso, y los diputados irán a sus distritos, en los que podrán sentir el costo político de impulsar o no el juicio político. Ahí es donde sabremos si hay apoyo suficiente para que el proceso avance. Por el momento las encuestas nos dicen que la opinión está dividida, pero está creciendo el animo de que Trump enfrente juicio.

Solamente hay dos salidas para este caso: si Trump dimite o es removido del cargo, el Vicepresidente Pence asumiría la presidencia; pero si el proceso concluye sin responsabilidades para Trump, los Demócratas lo habrán hecho más fuerte y lo habrán encarrilado rumbo a su reelección. Dicen que en política hay que acabar con el tigre, y no jalarle la cola solamente, porque eso luego resulta contraproducente.

Israel Navarro es estratega político y socio del Instituto de Artes y Oficios en Comunicación Estratégica. Twitter: @navarroisrael

 

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