Por Israel Navarro

Un nuevo fantasma recorre el mundo, es el fantasma de la polarización de las sociedades. Conservadores y liberales. Pro-vida y Pro-Aborto. A favor del Brexit o en contra. Republicanos y Demócratas. Chairos y fifís. Izquierda extrema y ultra-derecha. Los que piden la legalización de la marihuana y los que se oponen, y así sucesivamente.

Estos debates han estado presentes con anterioridad, pero a diferencia del pasado, cada vez se ven posturas más radicales en ambos lados del espectro. Aparentemente, las sociedades han perdido la capacidad de llegar a puntos medios y que los individuos han mermado su empatía. Ponerse en los zapatos del otro pareciera una tarea imposible. Estás conmigo y mis creencias, o estás en mi contra.

Gran parte de este fenómeno tiene que ver con el funcionamiento de las redes sociales. Verá Usted, las redes sociales son un negocio, y para que éste sea rentable, requieren tener nuestra atención cautiva. Para lograrlo, nos suministran contenidos que van acorde a nuestros gustos.

Sí, los algoritmos de plataformas como Facebook y Twitter se alimentan de lo que aprobamos y nos dan cosas similares. Si me un grupo ambientalista, veo videos de recetas veganas y firmo peticiones en contra de las corridas de toros, ya sabemos el tipo de contenidos que recibiré más adelante. Vemos y consumimos lo que nos es atractivo, por encima de las creencias de los demás.

Esto genera lo que los especialistas llaman “cajas de eco”, en las que perdemos la perspectiva general puesto que no recibimos otros puntos de vista, sino solo información a la medida de nuestros prejuicios. Esto ha derivado en una lucha encarnizada por imponer nuestro juicio, en ocasiones hasta perder el sentido de compasión hacia los demás.

¿Cómo es posible que en Alemania, después de los horrores del holocausto estén resurgiendo movimientos neonazistas? Y sobre todo que sea la generación de jóvenes la que está adoptando esas creencias. El abundante flujo de información ha borrado la memoria histórica.

En todo proceso de división siempre hay alguien que lucra políticamente a costillas del odio entre los individuos. Por eso, el mundo requiere con urgencia reestablecer el sentido de tolerancia por encima de las tecnologías de la comunicación.

Hoy más que nunca, necesitamos como sociedad, recobrar esa masa crítica que nos permita ver la totalidad del panorama, antes de que perezcamos en esta nueva guerra, la del control de la información y la imposición de criterios.

Israel Navarro es estratega político y socio del Instituto de Artes y Oficios en Comunicación Estratégica. Twitter: @navarroisrael

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