Editorial. Presión para las Instituciones

0
89

En los últimos años, los partidos políticos han buscado mediante discursos bien elaborados, que la ciudadanía se involucre en temas políticos que abonen a la “construcción de la democracia”, sin embargo, ha ocurrido que desde diversos segmentos de la sociedad han nacido grupos anti sistémicos. Estos referidos como aquellos quienes poseen una ideología disconforme con el orden político o social establecido.
Si bien estas corrientes pueden llegar a ser positivas porque abonan al equilibrio social al cuestionar el status quo, cuando la cantidad de grupos crece, la gobernabilidad empieza a verse afectada.
Como alternativa a estos grupos se han creado instituciones nuevas, reformas que combatan la corrupción y la impunidad, pero parece que las acciones de ciertos políticos muchas veces sobrepasan las buenas intenciones.
Tal es el caso del arresto en Florencia Italia del ex gobernador de Tamaulipas; Tomás Yarrington quien es acusado de delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita. A Yarrington Ruvalcaba ya le fueron incautadas dos propiedades, una en Tamaulipas y otra en la capital del país. En ambos lugares le decomisaron alhajas, aparatos electrónicos, televisores, monedas de plata, entre otras cosas.
Este no es el único caso, actualmente en Quintana Roo igualmente es cuestionado por actos ilícitos y de corrupción el ex gobernador priista Roberto Borge quien hasta el día de hoy ya suma seis denuncias en su contra.
Sin duda el discurso del fortalecimiento a las instituciones y respeto a la democracia resulta incongruente para la ciudadanía cuando lo único que leen en redes sociales, (medios cada tanto efectivos, como peligrosos para enterarse de lo que acontece) son este tipo de noticias sobre sus ex gobernantes.
Tenemos ex gobernadores acusados de actos de corrupción y conforme más noticias de estas aparecen, menos credibilidad se tiene hacia el sistema.
Ante tales acciones se abre paso a líderes mesiánicos que prometen derribar y reconstruir todo lo que hay. Algo que es completamente inviable además de inconveniente, pues este tipo de radicalidades lo que provoca es que al final no se logre por consolidar nada y que se termine por desechar lo bueno que hay.
Así han surgido y triunfado, sobre todo en Latinoamérica, líderes de izquierda que ha sumido a sus países en crisis, tal es el caso de Venezuela y su líder Hugo Chávez.
Todavía hace unos días, los venezolanos de más de doce municipios salieron a manifestarse en contra del sistema que tiene al país en condiciones cada vez más deplorables. La gota que derramó el vaso fue que el actual presidente, Nicolás Maduro, inhabilitó al opositor; Enrique Capriles para poder desempeñarse en actividades políticas en los próximos doce años.
Ya no se sabe en quien se puede confiar, tanto las instituciones como los ciudadanos se han dado cuenta de que el camino no es tarea de una persona o la destrucción de lo construido, se requiere más presión para las instituciones, solo así será posible tener a los gobernantes que merecemos.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here