Doble discurso: el perdón de los pavos y de las niñas ilegales en la cama

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Entre las personas “jodidas” siempre están “LAS MUJERES más jodidas.” Ayer se conmemoró el Día Internacional de la Violencia Contra la Mujer y por esto hoy queremos llamar la atención sobre un fenómeno desconocido y por desgracia, prolífico. Se trata de las niñas mexicanas y migrantes centroamericanas que son víctimas de las redes de pederastia y de trata de personas, que no tienen otra salida, más que ejercer la prostitución, abundante en Tijuana; escenario actual de la lucha por la supervivencia. Tijuana es ese lugar donde las manifestaciones de repudio a las caravanas migrantes y las expresiones contrarias, que rechazan la xenofobia y el racismo, se polarizan. El caldo perfecto donde en estos momentos, se cocina uno de los más dolorosos dramas humanitarios, perpetuado por el doble discurso de las autoridades responsables.

En nuestra frontera norte, ante el delirio de Mr. Trump de “protegerla del enemigo”, se ignoró el fracaso h istórico de las bardas arquitectónicas. Jamás se ha impedido a los seres humanos cruzar hacia el lado “más seguro” del mundo. Al día de hoy, los aproximadamente 6,000 soldados estadounidenses desplegados en activo, junto a los 2,100 miembros de la Guardia Nacional, recibieron la orden de su comandante en jefe de las fuerzas armadas de utilizar la fuerza letal contra los migrantes en caso de que la situación “se salga de control”. Mientras ilegalmente se preparan para matar, o dejar morir, a quienes ha criminalizado tanto el Estado como la sociedad, incluyendo a niñas y niños no acompañados, del otro lado de la frontera las tropas estadounidenses celebraron su cena de Acción de Gracias, saboreándose un rico pavo con puré de camote, salsa de arándanos y tarta de manzana.

De este lado de la valla reforzada con alambres y púas, en el centro de la Ciudad de Tijuana, en la llamada Zona de Tolerancia, se encuentra un mercado al que nuestros vecinos del norte no le hacen “el feo”. La trata de personas y la prostitución de niños y niñas encuentran en la población estadounidense, su principal clientela. Tijuana, es uno de los “tianguis” donde se sacian por excelencia los turistas sexuales. “Llévela, llévela, bien tiernita”. “Beer and girl”. Apenas unas niñas, 8 años es la edad desde la cual “las morras” “se consumen” por unos 20 dólares, tarifa estándar. A este mercado de turismo sexual infantil, “ni peros” le han puesto las autoridades. ¿Será que “la peligrosidad del inmigrante” se desvanece en la cama?

La valla divide muy bien el turismo sexual entre los dos países: principalmente Estados Unidos pone a los clientes, aunque también hay locales, y México despacha “la mercancía”, personificada en niñas y niños mexicanos y cada vez más también infancia migrante indocumentada. A pesar de ser delitos la pederastia y el tursimo sexual de menores de edad, se permite la entrada “legal” de los estadounidenses a nuestro país, muchos son clientes asiduos, tal y como lo señalan algunos testimonios. Ahí sí no hay restricciones migratorias. ¿Qué opinión tendrán estos ciudadanos estadounidenses sobre la migración “ilegal”? ¿Considerarán positivo su privilegio, de que sean ellos, los que se acerquen “al mercado” cuando tengan antojo de consumir sus servicios y que no se deje por ningún motivo pasar a “las peligrosas niñas” con las que se acuestan, del otro lado de su valla?  

Así es el doble discurso previsto en todos los ámbitos. Como la curiosa incongruencia del ritual de Mr. Trump, “indultando” a un pavo, en La Casa Blanca, antes de su cenita de Acción de Gracias, previo a zamparse a otro “pavo”. Perdonar a un animal simboliza el “primer perdón oficial”, remontándose la tradición al expresidente de Estados Unidos, Harry S. Truman, pero no se perdona a los niños y niñas solicitantes de asilo. Alardeando de la unión de “ciertas” familias cenando en torno a un pavo y separando a otras, sin importarnos, si comen pavo, o se mueren de hambre, o son asfixiadas por gases.

DESCIFRANDO DERECHOS.
Gilda Ma. García Sotelo.
Renata Demichelis Avila.
CONCORDIA. Consultoría en Derechos Humanos
@DH_Concordia

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