Por Israel Navarro

Los seres humanos tomamos decisiones y actuamos con base en la información que tenemos a la mano. Ésta puede venir de las personas que nos rodean, de nuestra experiencia, de los medios de comunicación o de las gloriosas redes sociales.

El problema es que vivimos en una sociedad hiper-saturada de información, muchas veces falsa. Bienvenidos a la era de las “Fake news”, una cancha en la que sería bueno saber si lo que estamos consumiendo es legítimo o si estamos siendo desinformados. Por eso aquí va una guía rápida para saber la diferencia:

  1. Cuestiona la credibilidad con un sentido crítico. ¿Realmente Evo Morales, Pablo Escobar y el Chapo habrán estado juntos? ¿De cuándo fue la foto? ¿Por qué circula ahora y no antes? Ante la sospecha, una simple búsqueda en Google puede arrojar la foto original sin Photoshop.
  2. Hablando de San Google, haz tu propia búsqueda y ve si hay periodistas u otros portales comentando, desmintiendo o validando la información. O bien, utiliza a Youtube para buscar el video donde López Obrador insiste en que España pida perdón a México por la Conquista. ¡Que perro oso!
  3. Busca en los perfiles verificados. Esos que tienen un sellito azul, lo que quiere decir que la red social ya se encargó de certificar que no es una cuenta falsa o parodia, sino el Donald Trump de verdad, quien está desplomando economías a tuitazos.
  4. Ve el dominio de quién publica la nota. Si es un medio reconocido, pon atención, pero si es algún nombre como “Ciudadanos Informando punto com”, “El Reportero MX”, o “La Verdad al Desnudo punto net”, ya sabes la calidad de lo que tienes en tus manos.
  5. No te quedes sólo en el titular de la nota. Al hacer click te darás cuenta si hay trabajo periodístico sólido o si las faltas de ortografía delatan al community manager
  6. Antes de compartir, pregúntate: ¿Quién se beneficia de que yo distribuya esto entre mis familiares y amigos? ¿Hay un fin político detrás? ¿O vale la pena viralizar esta información porque es veraz y de interés para todos?

Dice el tío Ben en Spider-Man que un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Lo mismo pasa con las tecnologías de la comunicación. Nos han dado la facultad de informarnos en los términos que deseamos, pero también nos obligan a usar el sentido común en aras de que una falsedad repetida mil veces, no se convierta en verdad.

Yo soy Israel Navarro, les recuerdo mi Twitter @navarroisrael, nos escuchamos a la próxima.

 

 

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