Por: Alfredo Salazar

“Se puede engañar a todo el pueblo parte del tiempo, y a parte del pueblo todo el tiempo; pero no se puede engañar a todo el pueblo todo el tiempo.”

Abraham Lincoln (1809-1865)

El pésimo manejo de la comunicación presidencial nos confirma la máxima “No hay nada tan malo que no pueda estar peor.”

La comunicación gubernamental se ha deteriorado en los últimos 6 meses, hemos vuelto a los años 70´s retomando las estructuras unidireccionales de los aparatos mediáticos al servicio del Estado.

Los medios tradicionales funcionan de nuevo para establecer la opinión pública y con ello gestionar la imagen de la 4T.

El Objetivo de toda comunicación gubernamental debe ser asociar al Gobernante con el Ciudadano en una idea común de la realidad del entorno, para ello el Gobierno tiene dos vías; por un lado, debe decir “cómo es que la gestión de gobierno está impactando de forma positiva en la vida de las personas; y por otro debe informar “cómo pueden las personas acceder a los apoyos o trámites gubernamentales producto de su gestión”, lo demás son presunciones y autoelogios tendientes a prefabricar la legitimidad.

La peculiaridad en este gobierno es que sea el presidente el único protagonista y que la “mañanera” sea el escenario autorizado para la comunicación oficial, sin dejar de mencionar el lenguaje, tono y formato de AMLO que va de lo frívolo a lo informal.

Esta administración asume la comunicación gubernamental cómo un mero ingrediente de la administración pública, cómo un escaparate para AMLO-Gobierno y lo más importante, cómo un elemento fundamental de las próximas elecciones.

En el pasado la televisión era el medio de comunicación de masas por excelencia, el Presidente era poco visible y sus apariciones implicaban una “cadena nacional”, este protocolo suponía que, cuando el Presidente de la República tenía algo que decir era verdaderamente importante y de relevancia NACIONAL, los periodistas importantes eran una extensión del aparato gubernamental prácticamente todos “chayoteados” y con línea argumental, y a partir de ello se podía gestionar la opinión pública, lo que sucedía en la realidad era incierto, las personas creían lo que se transmitía en la Televisión, aun cuando no lo percibieran en su propio contexto, la idea de que así sucedía en otro lugar creaba un imaginario colectivo que generaba percepción de la realidad.

Este fue el tipo de comunicación utilizado durante todo el régimen del PRI una comunicación totalmente táctica que pretendía control total sobre los medios de comunicación masiva y con ello sobre los mensajes, lo que permitió, por mencionar algunos ejemplos, que el Gobierno de Miguel de la Madrid nunca diera una cifra oficial de muertos en el terremoto de 1985, o que nunca se diera una correcta explicación de la caída del sistema en 1988, o una versión convincente del asesinato de Colosio. ¿Quién puede negar la idea de que el Programa Social llamado Solidaridad, que instauró el Presidente Carlos Salinas de Gortari, remozó y permitió la construcción de escuelas, deportivos, calles y avenidas “por todo lo largo y ancho del País”? Pocos lo vieron, pero todos los percibimos.

¿Quién tiene hoy datos reales del número de elementos policiacos en México?; ¿Cómo estamos midiendo el desarrollo que dicen está “requetebién”?; ¿Cuáles son los indicadores de bienestar?; ¿Cuánto huachicol se produce actualmente?; ¿Cuál es el decomiso de drogas comparado con años anteriores?; ¿cómo el beisbol va a incidir en la vida nacional?…

La comunicación de gobierno hoy es una herramienta al servicio del mismo, pero mal usada, perversamente utilizada.

No es posible querer mantener el discurso de perfección en los medios tradicionales para crear buena percepción, no es posible pensar que las redes sociales se van a volcar a replicar ese mensaje, ya no es posible engañar o manipular a la Ciudadanía, querer hacer frente a los nuevos paradigmas con las viejas herramientas es una necedad, luego entonces, ¿Qué pasa en la Presidencia?

Todo Gobierno está expuesto y es vulnerable a las crisis, estadísticamente es imposible que exista un Gobierno que no las tenga, en este escenario, el protocolo ayuda a minimizar el impacto negativo y actuar de forma rápida y ordenada ante la situación inesperada que amenaza la estabilidad del Gobierno y con ello su reputación, el punto aquí es que este Gobierno distraiga con frivolidades, si en verdad están realizando una transformación no es lógico que todo salga terso, con seguridad habrá costos y es más honestos decirlos y explicar el beneficio futuro que mentir y mirar de lado los problemas.

Así entonces, no encuentro la estrategia de la comunicación presidencial; ¿Cuál es mensaje que el presidente quiere dar a los mexicanos

El gobierno debe entender que la comunicación ya es distinta y que las pautas no las deciden en sus oficinas sino en la propia conversación.

En el momento en que se plantea lo que el gobierno va a hacer se está planteando lo que el gobierno va a decir, tener en cuenta esto es asumir la comunicación de una forma honesta y estratégica.

Es evidente el esfuerzo por sobreexponer la figura presidencial con las mañaneras, es evidente que las ocurrencias en la comunicación presidencial están a la orden del día, se puede ver que están manipulando, la alusión a “ser dueño de su silencio” y “tener otros datos” es una majadería para los ciudadanos pensantes.

En este momento se entremezcla la esperanza, con la realidad, con la manipulación. Nadie sabe como están las cosas en este país ni cual es el plan del gobierno, pero todos sabemos que hay mañanera, que sale Andrés Manuel y que no hay nada relevante en ellas a menos que beneficie la imagen del candidato… perdón quise decir del Presidente.

Alfredo Salazar: Consultor en temas de Comunicación Política y de Gobierno.

Twitter: @asomx

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