Aseguradoras traban pagos a damnificados del 19-S

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El profesor Fernando González no podía creer lo que escuchó decir de la aseguradora GNP cuando les informó que su automóvil quedó bajo los escombros del edificio ubicado en Zapata 56. “Dijeron que harían válido el seguro de pérdida total, sólo si sacaba el auto de los escombros y se los llevaba”.

Mientras que Carla Zárate, una profesionista especialista en inventarios, quedó sorprendida cuando el seguro hipotecario del departamento que compró en 2013 con Bancomer, le precisó que éste sólo tenía validez de la puerta de su casa hacia dentro, sin incluir las áreas comunes. El banco se refería a las escaleras dañadas en los primeros cuatro niveles de una torre de 13 pisos de departamentos, ubicada afuera del metro Potrero. 

Así fue que ambos, al igual que miles de capitalinos, comprendieron que el sismo del 19 de septiembre desnudó las fallas de la industria aseguradora en materia de desastres.

“El seguro de daños asociado a un crédito hipotecario no cumple con la naturaleza o el espíritu de un verdadero seguro de daños”, armó en entrevista para EL UNIVERSAL Mario di Costanzo, titular de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).

“Así como la banca tiene protocolos para casos de desastre, las aseguradoras también deberían tenerlo porque [de ocurrir un nuevo sismo] las pólizas no han cambiado; así que la problemática que hemos tenido en los últimos cuatro meses y medio será la misma”, explicó.

Un balance hecho por la dependencia arroja haber asesorado 991 personas (al 1 de febrero); de éstas, 712 están relacionadas con casos como los de Fernando y Carla. Pero sólo la tercera parte, 295, se convirtieron en queja formal y sus casos fueron turnados a la AMIS (Asociación Mexicana de Industrias de Seguros).

“El conicto es que no es un seguro de daños sobre tu propiedad, sino sobre el valor de construcción lo cual hace perder muchísimo al usuario. Es decir, no se asegura el valor comercial del edificio
o departamento, sino el valor de construcción [conocido como destructible]; éste no abarca cimientos, valor del terreno ni áreas comunes”, precisó Di Costanzo.

“Así es, en mi caso el banco nos entregó una póliza de vida que [por ignorancia y la emoción de tener una propiedad], no te jas en los detalles; y es ahora que caes en la cuenta de que no te especificaron qué cubren y qué no. Además, nunca me dieron la póliza completa.

Por su parte Fernando destacó que su “carro sigue abajo del edificio, la aseguradora dijo que no podía hacer nada porque no les consta que sea el coche que estoy reportando y que necesitan la evidencia física, pese a que las placas se ven perfectamente bien.

Por si fuera poco, me pedían la factura del coche y comprobantes de tenencia que quedaron dentro del departamento que se cayó”. De esas 295 quejas que hay en Condusef, la tercera parte se relacionan con la negativa al pago de indemnización (equivalente a 18 millones de pesos). Otra tercera parte son de inconformidad con el monto de la compensación, su pago, valuación de daños y tiempo para reparar el bien afectado. La tercera y última parte se refiere al incumplimiento de beneficios adicionales contratados (como remoción de escombros); desacuerdos en la aplicación del pago de ésta, reparación del bien afectado o monto del deducible, entre otros. “En los casos de pérdida total o colapso del edicio, donde aún quedaba algo por pagar del crédito, todos se resolvieron favorablemente al usuario”, aseguró Di Costanzo.

El titular de la Condusef puso como ejemplo el edicio de Zapata 56 recién construido antes del sismo. “Los inquilinos dieron un enganche promedio de 300 mil pesos por departamento, restando el pago de entre 2 y 2.2 millones de pesos. Así que llevamos a cabo una conciliación que terminó en el reembolso de su enganche y la cancelación de su deuda.

Fuente: El Universsal

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