Científicos cubanos confirmaron la noche del viernes que un meteorito del tipo litito opetreo cayó sobre la provincia de Pinar del Río, tras surcar los cielos cubanos convertido en una bola de fuego y causar una fuerte explosión que alarmó a la población del occidente de Cuba.

El Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma) emitió una nota informativa en la cual dio detalles sobre un evento astronómico ocurrido el viernes, 1 de febrero, que fue observado en casi todos los municipios de la provincia de Pinar del Río y en las siete estaciones meteorológicas de ese territorio, el más occidental de Cuba.

“Fue visible en forma de una bola de fuego surcando el cielo, seguido de una estela de condensación y una fuerte explosión”, dijo el Citma en su declaración.

“Según la evaluación realizada se determinó que esto fue ocasionado por la caída de un meteorito en el municipio de Viñales. En el sitio se llevó a cabo una investigación por especialistas del Instituto de Geofísica y Astronomía, la Delegación Territorial del Citma, el Centro Meterológico Provincial, el Centro de Investigaciones y Servicios Ambientales ECOVIDA y la Oficina de Geofísica del Ministerio de Energía y Minas (MINEM), con el apoyo de autoridades del Gobierno y el Ministerio del Interior (MININT)”, agrega.

El análisis realizado presume que puede ser del tipo litito opetreo, el cual contiene hierro, níquel y silicato de magnesio. El meteorito se desintegró en numerosos fragmentos de diferentes tamaños, esparciéndose por las localidades de Los Jazmines, Dos Hermanas, Palmarito, El Cuajaní y cercanía del pueblo de Viñales. El fragmento mayor fue hallado en el Palmarito, con un tamaño aproximado de 11 centímetros de longitud, que ocasionó un pequeño cráter o embudo en el suelo. Se recopilaron muestras para realizar análisis químicos posteriores que permitan tener más precisión sobre el fenómeno”, indica el parte oficial.

“Al mismo tiempo, en la ciudad de Matanzas, en el horario de la 1:16 p.m., algunos vecinos informaron que fue visible una esfera incandescente con un diámetro aproximado de un metro, cayendo al mar muy cerca de la costa sur de la bahía, en el área donde comienza el malecón. Especialistas de la Delegación Territorial del Citma realizaron un recorrido por el litoral aledaño y no se encontraron huellas en tierra firme. Las instituciones del Ministerio de Ciencia,Tecnología y Medio Ambiente continuarán estudiando este evento natural de interés científico”, concluye.

Mientras, especialistas del Instituto de Geofísica y Astronomía (IGA) confirmaron la caída de fragmentos de meteorito en el municipio de Viñales, Pinar del Río.

El doctor Efrén Jaimez Salgado, investigador del IGA, explicó que se trata de un meteorito de tipo pétreo o también conocido técnicamente como litito.

“Evidentemente era un objeto grande que se separó en la atmósfera; presenta aleación de hierro-níquel y una gran cantidad de silicato de magnesio, lo cual lo hace menos denso que los de hierro y níquel solamente”, precisó. “Se fragmentó en varios pedazos, afortunadamente, porque si no el impacto hubiera sido más fuerte”, añadió.

Agregó que en varios lugares de la provincia existió percepción de esa explosión u onda expansiva; y ya se han recogido varios pedazos de minerales en las zonas de El Palmarito, Dos Hermanas, el Mural de la Prehistoria, El Cuajaní, Los Jazmines y en el centro del pueblo.

Detalló que las rocas presentan huellas de quemado o chamuscamiento por la velocidad cósmica con la cual entró el meteoro a la atmósfera, a más de 70 kilómetros por segundo.

“Hay unos cuantos fragmentos de tamaños diversos, el más grande de ellos con unos 11 centímetros”, apuntó Jaimez Salgado a la Agencia Cubana de Noticias (ACN).

Estimó, además, que en consideración con el cráter donde cayó la mayor pieza, el objeto principal “debe estar por encima, probablemente, de una tonelada”.

Aseguró que se trata de un fenómeno que no es frecuente lo cual “no significa que todos los días no entren en la atmósfera y caigan en tierra, pero a veces son tan pequeños que son imperceptibles”.

“Hasta hoy (ayer), se han recogido más de 31,000 restos de meteoritos en el mundo, o sea, que no es tan escaso, lo que pasa que un evento de este tipo es más llamativo pues es grande y explota; es menos frecuente”, acotó.

Antonio Alonso, especialista del IGA, destacó que el de ayer posiblemente sea uno de los mayores eventos registrados en Cuba y que no son predecibles.

José Antonio Valle Crespo, presidente de la Asamblea Municipal del Poder Popular, explicó a la ACN que otros sitios en los cuales cayeron los fragmentos fueron el Valle de Viñales, frente a la sede del gobierno local, en el kilómetro 26 de la carretera a Puerto Esperanza, en Las Maravillas y en el asentamiento El Bostezo.

“No se reportan daños humanos ni materiales. La población está muy alarmada pero ha existido mucha comunicación a partir del estruendo”, indicó.

El meteorito sembró ayer el terror entre miles de cubanos, que vieron una bola de fuego en el cielo caer a tierra y provocar una explosión, a sólo días de que un tornado causara en La Habana la muerte de cuatro personas, cientos de heridos y severos daños en la infraestructura.

El incidente tuvo como epicentro la provincia de Pinar del Río, en específico la zona turística de Viñales.

Los habitantes de Viñales confirmaron la caída de pequeñas piedras negras en las inmediaciones del popular Mural de la Prehistoria cerca de las 2:00 p.m., por lo que la cotidianidad se detuvo y desde entonces no se habla de otra cosa que del ruido y los extraños minerales que quedaron regados por la zona.

Anays Chávez Puentes, de 55 años, explicó a la ACN que estando sentada en el balcón de su casa, sintió como si estuviera tronando. Al levantarse para desconectar de la corriente el televisor, notó la vibración en las ventanas y un leve estremecimiento en las paredes.

“Frente al sol se veía humo negro y gris en grandes cantidades y algo semejante a un avión en descenso. Luego comenzaron a caer pedazos de piedras negras y brillosas, narró la vecina del lugar. Todo esto fue cerca de las dos de la tarde (hora local)”, aseguró Chávez Puentes.

Zayda Díaz, de la comunidad El Guajaní, explicó que la cubierta de su vivienda de zinc galvanizado sintió un impacto fuerte e incluso dejó un pequeño agujero como prueba de la lluvia de rocas.

“Estaba viendo una novela en la sala de la casa de Zaida”, aseguró Celeste Reyes, de 60 años, quien no escondió su sorpresa y nerviosismo a la ACN.

Adriana Cabrera, de nueve años, se despertó sobresaltada de su siesta y comentó que su papá pensó que se trataba de un avión. “Yo me asusté mucho, pero mi amiga Sheyla me dijo que era un meteorito”, sostuvo la niña.

Por su parte, Rayner Rivero, se atrevió a ir más allá y probó el sabor de una de las rocas que cayó en el Mural de la Prehistoria. “Quería averiguar su sabor y tenía olor a pólvora”, aseveró a la ACN.

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