Presentan retrospectiva de Juan Rulfo como fotógrafo en el Museo Amparo de Puebla

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La primera retrospectiva completa de Juan Rulfo como fotógrafo, con 150 de sus imágenes –algunas nunca antes mostradas al público–, fue abierta ayer y hasta el 10 de julio en dos galerías del Museo Amparo en Puebla.

El fotógrafo Juan Rulfo, proyecto organizado por Canopia, en colaboración con la Fundación Juan Rulfo y la Editorial RM, tiene como motivo la celebración del centenario del natalicio del autor de una de las obras cumbres de la narrativa contemporánea universal, Pedro Páramo.

La exposición presenta 30 documentos representativos de los temas de interés y trabajo de Rulfo, publicaciones en las que aparecieron sus fotografías y libros que seguramente influyeron en su capacidad creativa, provenientes del archivo y la biblioteca del escritor, los cuales se muestran por primera vez.

Así lo aseguró Elena Navarro, de la compañía Canopia, para quien es la primera vez que se aborda la figura de Rulfo de manera sistemática y cronológica alrededor de su relación con la fotografía.

“El mismo lo decía, yo soy uno como escritor y otro como fotógrafo”, señaló a su vez el arquitecto Víctor Jiménez, director de la Fundación Juan Rulfo, quien con el inglés Andrew Dempsey curaron la muestra.

Ëste, autor de dos libros sobre la obra fotográfica de Rulfo, hizo mención de esta separación:

“Hay una larga historia que empieza con el Homenaje Nacional en 1980, de ver las fotos de Rulfo como ilustraciones de sus cuentos, y ese es mi propio punto de partida, pero ahora que tengo una idea mucho más amplia de su carrera como fotógrafo, esperamos que con esta exposición podamos poner a Rulfo en la cultura de México como fotógrafo”.

A través de las publicaciones y fotografías montadas en ambos recintos, se advierte la visión de un Rulfo profundo conocedor del México del pasado y del presente”.

Ambos se refirieron a su capacidad excepcional para crear imágenes, y este puede ser el punto donde sus ficciones y sus fotografías se encuentran.

La muestra está acompañada de un catálogo editado por la casa hispana RM y estuvo a cargo de Ramón Reverté, que a la obra fotográfico reúne ensayos de investigadores como Dempsey, Jiménez y Jorge Zepeda, además de una cronología realizada por Paulina Millán.

Se exhiben ahí las primeras fotos que, entre 1938 y 1939, capturó Rulfo de los paisajes de su natal Jalisco y de la Ciudad de México, algunas de ellas coloreadas y viradas al azul.

Igual se presentan fotografías que fueron tomadas durante los rodajes de las películas La Escondida (Roberto Gavaldón, 1955) y El Despojo (Antonio Reynoso y Rafael Corkidi, 1960).

Además de todas las impresiones originales que fueron montadas en las únicas dos exposiciones anteriores que se habían hecho de Rulfo fotógrafo — Guadalajara en 1960 y la Ciudad de México en 1980–, además de otras 50 muy poco conocidas. Principalmente se interesó por retratar paisajes rurales y urbanos de México, la vida rural y la arquitectura.

La amplia retrospectiva resalta curiosas correspondencias entre el trabajo de Rulfo con uno de los grandes de la fotografía, Paul Strand (Nueva York, 1890-Orgeval, Francia, 1976).

Resalta una iglesia de Actipan, en Tlaxcala, captada por la lente de Strand en 1933, y sólo conocida hasta 2011, cuando la empresa Televisa adquirió una colección del autor. Por su parte, Rulfo recogió una imagen casi idéntica del templo tomada en 1955, año de la publicación de Pedro Páramo.

“Las tomas son sorprendentemente parecidas a pesar de que Rulfo jamás vio ni supo de la existencia de una foto de Paul Strand en Actipan”, refirió Víctor Jiménez. Una situación inversa ocurre con la fotografía de un pueblo jalisciense, obra de Rulfo de 1961, de extraordinaria similitud con la del estadunidense de 1966.

De acuerdo al arquitecto Jiménez, esta parte de la exposición permite ver “cómo este fotógrafo Rulfo está en contacto con el mundo de la fotografía”, y para muestra ejemplificó señalando que de los 15 mil libros que tenía el escritor en su biblioteca, alrededor de 700 eran de fotografías, algunos de ellos considerados rarezas, “que podrían ser piezas preciadas para coleccionistas”.

Luego del Museo Amparo, la exhibición iniciará un recorrido por varias ciudades del país.

 

Fuente: La Jornada

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